Emily en París: Sana envidia


La nueva serie de Netflix, Emily en París, nos trae a Lily Collins viviendo la vida que muchos quisiéramos pero quejándose demasiado a pesar de tanto privilegio.

Darren Star, creador de la serie, es principalmente conocido por habernos dado 'Sex and the City', por lo que sabíamos que a esta nueva propuesta no le iba a faltar el lujo, la moda y las relaciones complicadas.

Empecemos por lo malo. Así como Carrie Bradshaw, nuestra protagonista Emily Cooper (Collins) tiene momentos en los que provoca sacudirla un poco para hacerla reaccionar. A pesar que Emily reconoce la gran oportunidad que se le ha presentado en su carrera, obviemos lo poco probable que es que manden a alguien que no sabe hablar francés a trabajar en Francia, lamentablemente no hace más que quejarse de las diferencias culturales en lugar de intentar entenderlas.

Desde las cosas pequeñas como sus quejas por la forma en que cuentan los pisos, como el poco esfuerzo que hace al inicio por entender el idioma. Como a la mencionada Carrie Bradshaw, todo parece llegarle muy fácil a Emily. Es poco creíble lo rápido que se convierte en 'influencer' considerando que las redes están llenas de chicas poniendo fotos bonitas en lindos paisajes.

Problema en el que se mete, problema que soluciona para el final del capítulo pero todos estos inconvenientes que podrían hacer que la protagonista sea insufrible es salvado por el carisma de Lily Collins, quien permite que el espectador siga alentándola.

Por supuesta que la serie tiene muchos positivos, lo que hace que se pueda ver con mucha facilidad. Lo primero obvio son las vistas y los 'outfits', estos no solo de Emily sino de todo el reparto, que parecen estar siempre en un desfile de modas pero sin llegar a las extravagancias que tenía Sex and the City en sus temporadas finales y especialmente en sus películas.

El reparto tiene mucho que ofrecer. Sylvie, la jefa de Emily, es vista inicialmente como la villana aunque podemos decir que tiene razones para odiar a su nueva trabajadora. Sin embargo, la serie no cae en el error de convertirlas en amigas rápidamente, pues al final de la temporada simplemente se entienden y aprecian mejor pero reconociendo las grandes diferencias que tienen de personalidad, lo que deja abierta la opción de más conflictos.

Quien se roba un poco el show es Mindy (Ashley Park), que se convierte rápidamente en la mejor amiga de Emily y es el punto medio para entender a la protagonista y a la cultura francesa. Mindy es la mejor amiga perfecta y nos regala una de las escenas más bonitas cuando canta 'la vie en rose'.

Después está Gabriel (Lucas Bravo), quien desde su primera aparición en pantalla deja claro que será el protagonista masculino de la serie. Por supuesto que su relación con Emily no iba a ser fácil, por lo que tras su primer beso conocemos que Camille es su enamorada. Otro acierto de la serie es que no hace de Camille la típica novia antipática que es solo un obstáculo. Camille es buena, carismática, entabla una amistad sincera con Emily y cuando luego se generan problemas con Gabriel son por motivos reales y no por malos entendidos.

Si bien la serie está llena de 'clichés' y ya hemos nombrado los defectos que tiene, es un perfecto entretenimiento ligero para estos tiempos. 

Más detalles

Pierre Cadault: Por cierto, no mencioné mi escena favorita que es la conversación entre el diseñador y Emily sobre 'Gossip Girl'. Tienes razón Pierre, nadie esperaba que sea Dan. (😂)

El final: Los momentos finales entre Gabriel y Emily dejan mucho posible conflicto para una próxima temporada, pues se entiende que los dos pensaban que no se verían más, pero todo cambió con la propuesta de Antoine.

París: Después de ver esta primera temporada, ¿quién no terminó con ganas de ir a la capital francesa? Emily, eres la envidia de todos.

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