This is Us, Forty: La nueva normalidad
Usualmente cuando vuelve algo que disfrutas, uno dice que volvió la alegría, en el caso de 'This is Us' sería más correcto decir que volvió la tristeza porque los Pearson regresaron con todos sus problemas, sumados a los problemas mundiales.
Esta serie siempre se ha caracterizado por ser realista en cuanto a las relaciones familiares así como románticas, por lo tanto era de esperarse que incorporaran esta nueva normalidad que estamos viviendo llamada COVID-19. Debo reconocer que tenía mis dudas sobre el resultado pero hay que decir que dentro de todo estuvo bien hecho.
Es claro que como la temporada pasada ya nos habían pasado un avance del día en que Kevin, Kate y Randall cumplen 40 años y Rebecca se pierde, por lo que esa parte de Rebecca andando por la calle sin mascarilla no iba con lo demás que vimos del episodio pero ese era un problema sin solución para los guionistas.
Sin embargo la incorporación de la pandemia generó que algunas tramas avancen. Kevin y Madison pasan la cuarentena juntos y eso los une como pareja, se canceló el tratamiento que Rebecca iba a seguir obligada por Randall y el uso de la cabaña familiar es una buena salida para ver a todos juntos.
El otro tema que estas dos horas incorporaron fue lo ocurrido con George Floyd y lo que esto generó en el movimiento 'Black Lives Matter'. A lo largo de las cuatro temporadas anteriores hemos visto como Randall siempre se ha sentido un poco fuera de lugar con la familia por la diferencia racial. Si bien sus papás nunca hicieron ninguna diferencia con él, hay cosas que inevitablemente vivió de manera distinta y su conversación con Malik lo reflejó así.
Pero el punto más fuerte fue su conversación con Kate, cuando sin querer hacerla sentir mal le intentó explicar su sentir y cómo siempre ha callado para no incomodarlos. Si bien uno puede dudar que Jack no haya notado que su hijo se sentía mal ante algunas situaciones, hemos visto antes que el patriarca de los Pearson tenía problemas para hablar de temas raciales.
Randall no terminó de buena manera la cuarta temporada pues fue al que se le vio de peor manera en la pelea con Kevin pero tuvo la razón en ese diálogo con Kate. Pero también tuvo momentos cuestionables, como cuando no dejaba que Miguel hablara con el doctor de su mamá, si bien él tenía razón, una vez más pasó por encima del esposo de Rebecca.
Hablando de la pelea entre Kevin y Randall, en estas dos horas apenas cruzaron palabra pero tiene lógica. Tras lo que se dijeron la última vez que estuvieron juntos, era claro que eso no se iba a resolver fácilmente y por ahora solo son cordiales el uno con el otro. Seguramente veremos más sobre este tema en las siguientes semanas.
¿Y qué decir del final? A lo largo de todo el capítulo vimos a los papás biológicos de Randall afrontar el embarazo, el nacimiento y los problemas que llegaron después, pero nada nos preparó para ese final en el que vemos que su mamá no murió en el momento que todos pensábamos.
Si bien la historia de que alguien que creíamos muerto no lo esté es de telenovela y por cierto algo que la serie ya hizo con el tío Nicky, no tenemos idea de a dónde nos llevará esta historia o si la madre de Randall sigue viva en el presente.
Más detalles
Kevin y Madison: Por ahora se les ve bien, fuera del susto de su caída que todos sabíamos que sería solo eso, han formado una linda pareja pero ¿alguien más tiene la impresión que algo le va a pasar a ella?
Beth: Siempre podemos contar con Beth para la cuota de humor del capítulo. Desde su forma de anunciar que Tom Hanks se contagió de coronavirus, a la manera en que le informó a Randall del embarazo de Madison.
Kate y Toby: no hubo mucho espacio para ellos en estos dos episodios pero nos dieron una alegría al final al enterarse que están más cerca de adoptar.

Comentarios
Publicar un comentario