Euphoria, Trouble Don't Last Always: Una conversación para recordar
Euphoria nos ofreció esta semana un capítulo especial de Navidad aunque de festivo no tiene mucho. Rue y su sponsor, Ali, nos ofrecen una conversación para recordar.
En su primera temporada, Euphoria se caracterizó por ser una serie con gran contenido visual. Este episodio especial rompe con eso y nos da prácticamente dos escenas, la primera es la fantasía de Rue y luego la realidad, que consta en su totalidad de una conversación entre nuestra protagonista y su sponsor.
La fantasía inicial de Rue es muy reveladora pero no porque se imagine siendo feliz con Jules, sino porque incluso en esa fantasía ella sigue consumiendo drogas. Esto revela el grado de desesperanza que tiene, que ni en su mundo ideal puede mantenerse alejada de su adicción.
La conversación con Ali es una obra de arte. Colman Domingo se luce con cada monólogo y Zendaya en muchos momentos dice más con sus expresiones que con sus palabras. Pero sus palabras también son como un puñal. Su confesión de que cuando está limpia de drogas piensa en el suicidio es lo primero real que dice en ese diálogo luego de haber tratado de engañar a Ali asegurando que no estaba consumiendo y que ya había superado a Jules.
Ali cumple un gran rol como su sponsor pues no pretende tener todas las respuestas, no tiene miedo de decirle sus verdades y le ofrece esperanza cuando ella le confiesa lo peor que ha hecho, amenazar a su madre con un vidrio.
El capítulo es fuerte y sencillo a la vez, lo que probablemente lo hace más memorable y de toda la secuencia en el restaurante me quedo particularmente con dos momentos. Cuando Ali sale a conversar por teléfono con su hija, enfrentando él también las consecuencias de sus actos. Sin poder escuchar el otro lado de la conversación, las palabras y gestos de él nos dicen todo. Por todo lo que ha hecho la relación con su familia no es buena, pero su rostro de emoción cuando puede hablar aunque sea unos segundos con su nieto es bastante emocionante.
El otro momento es cuando Ali le pregunta a Rue cómo quisiera que su mamá y su hermana la recuerden y mientras se le caen las lágrimas dice "como alguien que trató mucho de ser alguien que no podía ser". Las palabras son simples y a la vez casi poéticas. Rue no termina el capítulo con más esperanza que al inicio pero sí con un conocimiento más amplio de sí misma, para bien o para mal.
La toma final de su cara en el carro mientras suena Ave María va de la mano con lo visto en el resto de la hora, simple pero punzante y que termina dándole un gran cierre a uno de los mejores capítulos de la serie.
Mientras esperamos la segunda temporada, retrasada por la pandemia, este episodio es un buen recordatorio de lo profunda que puede ser esta serie. Por cierto, habrá un segundo capítulo especial que aún no tiene fecha.

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