Ted Lasso, Estado Mental: La cabeza manda
El séptimo capítulo de la segunda temporada de Ted Lasso nos trae algunos problemas para los protagonistas y la actitud bastante lamentable de Nate.
Empezamos con Nate. A lo largo de la temporada hemos comentado más de una vez sobre la actitud de Nate, su inseguridad le genera una necesidad por sentirse valorado, algo provocado también claramente por el trato que le da su papá. Lo hemos visto más de una vez tratar mal a Will, pero esta vez llevó esa mala actitud aún más lejos.
La fama alcanzada por sus buenos cambios en el partido ante Tottenham se le sube rápidamente a la cabeza y no para de leer comentarios sobre sí mismo en redes sociales. Pero esa validación no la recibe en casa, pues su padre prácticamente ignora por completo la noticia.
Su forma de tratar anteriormente a Will no era justificable, pero dentro de todo eran pequeños comentarios. Lo que le hizo esta semana a Colin fue una destrucción total de su autoestima y sin motivo alguno. Como lo dijo Colin, él lo único que hizo fue una broma como también lo hicieron otros compañeros. Felizmente Coach Beard escuchó y lo hizo disculparse, lo que parecía arreglar todo. Además los jugadores le regalaron una camiseta con el nombre 'Wonder Kid' en honor al apodo que accidentalmente se puso él mismo.
Pero la mentalidad de Nate es frágil y bastó un solo comentario negativo sobre él en Twitter para que se desquite con Will, quien tuvo la idea de la camiseta. ¿Cómo se convirtió tan rápido Nate en la peor persona de la serie? En la primera temporada todos queríamos que le vaya bien, que supere su timidez y se le valore como merecía. Ahora no le queda ninguna cualidad que nos haga alentarlo y solo esperamos que se convierta próximamente también en paciente de la doctora Sharon.
Quien sí dio un paso adelante, luego uno atrás pero finalmente otra vez adelante fue Ted. Nuestro protagonista sufrió en el capítulo anterior un ataque de pánico que lo hizo finalmente buscar ayuda en la psicóloga del equipo. Pero no es fácil para Ted confiar en alguien casi extraño y por eso primero demora en iniciar la sesión con sus constantes, aunque muy divertidos, movimientos en el sillón y luego explota prácticamente insultando la profesión de la doctora. Pero finalmente recapacita y comienza a hablar.
Por otro lado tenemos a Roy y Keeley, quienes se han convertido en la pareja ideal de la serie, pero incluso las relaciones más felices tienen problemas. Ahora que trabajan en el mismo sitio, Keeley se siente un poco sofocada por Roy pues están casi todo el día juntos. Esto no quiere decir que esté harta de él, sino que necesita momentos para estar sola y eso no tiene nada de malo. Lamentablemente su manera de expresarlo no fue positiva, especialmente porque lo habló primero con otras personas antes que con Roy.
El momento en el que se desencadena la verdad es muy bueno y no solo porque usa una de mis escenas favoritas de 'Sex and the City', sino porque Roy expresa muy bien la indignación que siente al pensar que todos en su trabajo piensan que es un novio asfixiante. Por cierto, los dos momentos en los que Roy interrumpe a los demás hablando de él son geniales.
Es curioso que sea Jamie el que le hace entender a Roy el problema, claro que Jamie no se dio cuenta y él solo estaba hablando de fútbol. Pero así como un delantero necesita espacio en el campo, toda persona necesita espacio en la vida, así esté con la persona que más ama.
Más detalles
Rebecca y Sam: La serie alarga el momento en que finalmente se den cuenta que han estado chateando el uno con el otro pero ese pequeño encuentro que tienen cuando chocan fue un anticipo de lo incómodo que será.
Reunión secreta: Que Keeley y Rebecca se junten para conversar en el cuarto donde están los chimpunes ya es bastante curioso, que fumen ahí para no sentir tanto el olor es genial. Que llegue Jamie luego a pedir que su nombre se vea más grande en su camiseta eleva por completo el nivel de esa situación.
Sin parpadear: Esta serie está llena siempre de pequeñas bromas y detalles que pasan tan rápido que uno tiene que estar muy atento. Que Jamie diga que Pep Guardiola le enseñó la táctica de darle espacio al compañero y que inmediatamente el jugador holandés del equipo lo corrija para decirle que en realidad fue Johan Cruyff el que ideó eso, y que luego encima discutan sobre la pronunciación del apellido, es uno de esos momentos que hacen que esta sea una gran serie.

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