Ted Lasso, Tren de medianoche a Royston: Una traición en casa
El penúltimo capítulo de la segunda temporada de Ted Lasso deja algunos conflictos para el final, aunque no todos han sido bien manejados.
Empezamos diciendo, ¿en serio Nate? El cambio para mal en la personalidad de Nate lo venimos comentando desde el inicio de esta temporada. Ha sido consistente y hasta lógico que en su afán de ser más reconocido por su trabajo se convierta en un imbécil. Empieza el capítulo proponiendo un sistema táctico para el próximo partido y automáticamente se queja que si funciona bien, será Ted el que se lleve el crédito. Como claramente se lo dice Roy, ese es el trabajo. Sí, Ted se lleva el crédito por ser el técnico principal, pero es también él quien tiene la presión. Y por cierto Nate, tampoco es que tú hayas inventado el uso del falso nueve.
Nate está en un punto en el que todo le molesta, cualquier trato común lo siente como una burla y cualquier pequeño buen gesto lo malinterpreta, como pasó con Keeley en uno de los momentos más incómodos de la temporada. Este cambio para mal en su personalidad ha ido avanzando capítulo a capítulo y hemos llegado finalmente a la gota que derramó el vaso. Que Nate haya descargado su resentimiento traicionando a Ted al contarle a la prensa sobre su ataque de pánico es de lo más bajo, en especial porque fue Ted el que lo ayudó a superarse la temporada pasada y porque Nate nunca siquiera le expresó su molestia a Ted, sino que simplemente fue a hablar de él a sus espaldas.
El acercamiento de Rupert a Nate el capítulo pasado deja abierta la posibilidad de que él esté detrás de esto, tal vez prometiéndole algo a cambio. Pero que Nate le haya contado algo tan personal de Ted a la prensa o de repente solo a Rupert es imperdonable. El dolor en la expresión de Ted al leer el mensaje de Trent Crimm (The Independent) lo dice todo y queremos ver cómo maneja la situación. Sabemos lo fácil que fue para él perdonar a Rebecca hace un año, pero en esa situación ellos no eran amigos como Ted seguro creyó que él y Nate sí lo eran.
Y si la expresión de Ted al enterarse de la traición de Nate fue muy significativa, sus reacciones leyendo la carta de despedida de la doctora Sharon nos hicieron imaginar todo lo que decía esa carta. La relación entre la doctora y Ted ha sido uno de los puntos más fuertes de estos últimos capítulos y es una pena que se vaya, especialmente porque él la va a necesitar.
El conflicto que creemos es innecesario de cara al último capítulo es el de Roy y Keeley. Ellos se han convertido esta temporada en la pareja que admiramos y adoramos, eso no quiere decir que no puedan tener problemas pero incluso en este episodio se ve el nivel de madurez que tienen en su relación, pues Roy responde de gran manera cuando Keeley le cuenta lo que pasó con Nate. Pero su silencio tras enterarse de la confesión de Jamie el capítulo pasado indica su molestia y nos parece que es drama generado solo por el hecho de generarlo y no porque la historia nos haya llevado ahí.
Por otro lado, los problemas que tenemos con la historia entre Sam y Rebecca ya los hemos mencionado y es un poco decepcionante que la serie haya preferido no referirse a ello. Ningún comentario de Keeley y Ted sobre lo inapropiada que es la relación o cómo los sentimientos de Rebecca pueden afectar el futuro de Sam. Por eso, el gesto de Rebecca de decirle a Sam que no le gustaría que se vaya sería romántico en cualquier otra relación pero en este caso es cuestionable.
Más detalles
Bye bye bye: El momento más divertido del capítulo es sin duda el ensayo de la coreografía de la canción de NSync y la alegría de todos cuando finalmente la logran hacer bien.
El final: ¿Qué esperamos del final de temporada? Sabemos que Ted tiene más misericordia que nosotros pero si Nate no es despedido o pide perdón de rodillas, no estaremos satisfechos.
Roy y Keeley: Lo único que pedimos para el final es verlos juntos y estables, por favor.

Comentarios
Publicar un comentario