This is Us, Taboo: El show de Rebecca

El séptimo capítulo de la temporada final de This is Us fue uno de los mejores y un verdadero espectáculo de Mandy Moore, quien hace brillar a Rebecca en tres tiempos diferentes.

El Día de Acción de Gracias es un día lleno de tradiciones para los Pearson, la caminata, la cena familiar, el sombrero del peregrino Rick, el postre y lo más importante, la tensión. Este capítulo tuvo tres diferentes cenas, así que tensión entre varios de nuestros protagonistas fue lo que más hubo.

Vamos en orden cronológico, con la cena entre Rebecca, Jack y los padres de ella. Ya hemos visto anteriormente que la relación entre Rebecca y su madre era muy tensa por las diferentes personalidades que tienen. Rebecca se esmera por hacer una cena perfecta pero Janet no tiene más que críticas, mientras que Jack y Dave prefieren mantenerse al margen. No es hasta que Rebecca se entera que sus papás se van a mudar, que logran por fin dejar sus diferencias de lado, al menos por el momento, y más bien se unen contra Jack por su falta de tacto. Te dijeron que no te metas Jack, debiste escuchar a tu suegro.

La segunda cena es probablemente la que tiene el más alto nivel de tensión y también de tristeza. La relación de Miguel y Rebecca tras la muerte de Jack se fue intensificando y poco a poco la serie nos fue mostrando lo dependiente que se volvió Rebecca de él. Si bien no se hablaba de sentimientos que fueran más allá de la amistad, esto ya se iba notando hasta que todo explotó en un juego.

Rebecca invitó a Matt y Miguel a su novia, Marguerite. Es claro que ninguno de los dos aprueba a la pareja del otro, esto es algo tan obvio que hasta los jóvenes Kevin, Kate, Randall y Beth lo notan. Cuando llega el momento de jugar charadas, la conexión entre Rebecca y Miguel es innegable y si hay alguien que no está dispuesto a tolerarlo es Kevin.

Conociendo al Kevin adolescente, es casi un mérito que haya tenido la cortesía de hablar con Miguel en privado en lugar de gritarle delante de todos como hubiéramos esperado. Kevin está en un momento bajo luego de haber engañado a Sophie y como sabemos, el fantasma de su padre es algo que lo va a atormentar por mucho tiempo más. Él no puede evitar imaginar lo decepcionado que estaría Jack de lo que ha hecho, por lo que está seguro que también estaría retorciéndose en su tumba al ver los sentimientos entre Miguel y Rebecca. ¿Kevin está fuera de lugar? Probablemente, pero tampoco es difícil entenderlo y, borracho o no, dijo lo que muchos hijos pensarían en esa situación.

¿Tuvo que ver lo dicho por Kevin en la decisión de mudarse de Miguel? Es seguro que fue el empujón que necesitaba pero ya es algo que él venía posponiendo y que hasta lo había conversado con Marguerite. Fue la decisión correcta en su momento, pero ver a Rebecca llorar desconsoladamente es algo para lo que no estábamos preparados, por lo que aplaudimos la reacción de Kate de solo ir a abrazar a su madre. Muchas veces las palabras sobran, solo hay que dejar que las lágrimas y el tiempo sigan su recorrido. Felizmente, sabemos que Miguel y Rebecca tendrán su reencuentro.

La tercera cena es la que tiene más relevancia para lo que será el final de la serie. La relación entre Kate y Toby sigue de mal en peor, al punto que no pueden evitar tener discusiones delante de los demás. No decimos que es correcto que Kevin se meta, pero si peleas delante del resto, tampoco tienes mucho derecho a pedir que se respete tu privacidad. Así que lo siento Toby, pero ya casi que espero con ansias el divorcio.

El plato fuerte de esta cena (?) estuvo reservado para después, cuando Rebecca pide hablar con sus hijos y Miguel. Lo único bueno de su enfermedad, es que le da tiempo de planear y por eso ha decidido que Miguel sea el encargado de tomar las decisiones médicas y necesita que sus hijos lo acepten desde ahora. Algo inteligente conociendo a sus hijos hombres. En las escenas del futuro aún no hemos visto a Miguel, ni a Kate, por lo que es la sospecha de muchos que al menos uno de los dos no estará vivo para el final de la serie. Rebecca ha previsto todo, por lo que también tiene un plan B en caso Miguel no llegue a estar a su lado y es que solo uno de sus hijos se encargue de las decisiones. Lo lógico y esperado hubiera sido Randall, pero lo más lógico aún es Kate y así lo sintió Rebecca también. 

Sin dudas esto es un golpe para Randall, el hijo responsable, quien siempre estuvo más pendiente de Rebecca y que justo antes de esta conversación comentó lo mucho que ha cambiado la relación con su mamá desde que se mudó a Los Ángeles. Pero nombrar a Randall era también exponerlo a nuevas discusiones con Kevin, mientras que Kate es una especie de 'Suiza'. Pero más importante aún es el estado actual de la relación entre madre e hija, algo que ya hemos mencionado antes. La evolución de esta relación en los seis años que las hemos acompañado es una de las mejores tramas que nos ha dado la serie.

Más detalles

Toby: Una cosa es preocuparse por lo que come tu hijo y otra hacer un berrinche porque come un poco de dulce en un día festivo. ¿Tampoco quieres que coma chocolate en Pascua? Vamos Toby, ningún favor te estás haciendo.

Beth: Si alguien es capaz de hacernos reír en momentos de tanta tensión es Beth, ya que su experiencia en estos días con los Pearson la ayudan a estar preparada mentalmente para lo que estas cenas implican.

Kevin y Miguel: Es claro que ninguno de los tres Pearson logró tener nunca una relación cercana con Miguel a pesar del tiempo que ha estado con su madre, pero es siempre Kevin quien termina chocando más con él. Ahora, nada le costaba a Miguel ser más directo y pedirle a Kevin que haga un cuarto de huéspedes en la casa para que ahí pueda quedarse la persona que atienda a Rebecca. Esperemos que en el futuro dejen atrás estos malos entendidos y Kevin colabore y deje de verlo como si fuera un intruso.

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